3.6.12

Las nubes grises

Blogger tiene demasiados caracteres, y twitter, muy pocos. Nada te conforma ni te hace feliz, hasta que encontrás lo tuyo. Doy fe de que ésto es así. Supongo que es la adolescencia lo que hace tener cambios de humor repentinos y locuras constantes. De vez en cuanto siento que la madurez que he logrado adquirir gracias a mi familia y el triste entorno donde me manejo me da la posibilidad de pensar así, como lo hago. Pero cuando se tiene una mala racha, no hay Dios, ni etapa, ni echos que ayuden a entender el porqué. Personalmente la mía fue en marzo-abril, donde me sentía sola, desencontrada conmigo misma. Donde mis YO no podían encontrarse, donde nada me satisfacía ni hacía feliz y mi "trágica" vida de adolescente eran continuas lágrimas, donde mis estados de Facebook se resumen a Las nubes grises también forman parte del paisaje. Gracias, Arjona, por poner ésta maravillosa frase en la canción que tanto me gustaba escuchar en éste tiempo. Cada vez que una lagrima se escapaba de alguno de mis ojos, me recordaba esa frase, la cantaba, la escribía; me martirizaba para saber que no todo puede ser bueno, que la perfección no existe y que debía incluir los malos ratos en las experiencias vividas. Cuando tu mamá te dice que lo mejor es ir al psicólogo, empezá a preocuparte. Algo te pasa.
Desde chica me convencí que habría tres cosas en mi vida en las que no invertiría mi dinero. La primera, psicoanálisis. No porque no me guste, de hecho me encantaría estudiar psicología en un futuro, pero por mis razones -que contaré en otra entrada- no quería. La segunda, cigarrillos. Aunque con mis 15 años probé y fumé bastantes cigarrillos, me prometí y prometí a una de las personas más importantes de mi vida que jamás sería un vicio. Sigo convencida, aunque sé que puede cambiar.
Buscar, esforzarte, intentar hacer un cambio y no lograrlo. Frustrarte, llorar aún más, pensar que no hay chances, cosa de todos los días. Ver todo en modo gris, constantemente. Esforzarte locamente y lograr mínimos momentos de felicidad -que no sean actuados, porque claramente tenía que ocultar lo infeliz que era-. Salir con amigos, no disfrutar, disimular pasarla bien para no parecer una ortiva, era lo cotidiano. Bajar los brazos se convierte en lo ideal, lo más fácil, lo menos complejo. Pero no, saber que la adolescencia es sólo una vez en la vida y no puede seguir así, fue más fuerte. Busqué en lo que me encanta hacer, qué podía hacer.
Encontré la fotografía. Sacamos con mamá las entradas para Arjona. Teatro me quedó pendiente, pero cayó del cielo un corto seminario de Clown y Comedia. Y empecé a notar los cambios. Reemplazar lágrimas por risas, tristezas por alegrías, enojos por locuras. Hice un cambio radical en mi vida. Dejé de pensar las cosas como deben ser, o como las presenta el concepto de vida, y empezar a hacer las cosas con un porqué que te llene el alma a vos mismo. Encontrar en el deber el placer fue y sigue siendo mi mayor reto. El segundo pero no menos importante, fue y es complementar el deber con el placer. Y el tercero que acabo de empezar a localizar, es que más de la mitad de tu vida se base en el placer y la menor cantidad en el deber. Mis días son los sábados. Acostumbro a salir los viernes y volver a las 7 u 8 de la mañana, pero nada se compara con levantarme a las 10, desayunar, ir a fotografía, tomarme dos colectivos sola teniendo 1:15 de viaje e ir a comedia, llegar destruída a mi casa pero con una sonrisa de oreja a oreja y acostarme temprano un sábado porque el cuerpo ya no te responde. Empezar a pensar que las cosas se hacen porque te pinta, no pensarlas, no planearlas tanto te puede llenar mucho más de lo que imaginas. Intentar ser mejor, cambiar para bien, ser feliz haciendo felices a los demás.
Y es ahí, cuando te vas a dormir porque te pinta y no por obligación, en aquel momento que apoyás la cabeza en la almohada y sonreís, que te das cuenta que pudiste superar aquel obstáculo. Pero después pensas... La tormenta, ¿se habrá terminado, o aprendí a bailar debajo de la lluvia?

5 comentarios:

  1. pasaste por mi blog, y te gusto!
    q bueno...te invito a q ademas de los poemas de varios temas q he escrito, leas la novela que estoy escribiendo hace casi dos años, que cada capitulo nuevo que subo se titula con "Dia ..." el primero que subi se llama Dia 1, el ultimo Dia 164, es una historia que me ha traido muchas alegrias y espero q si la lees, te entretenga..
    ya me hare tiempo para divagar por este blog!

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  2. te entiendo bastante Agus. en algún momento de mi vida me sentí como Vos, no daba pie con bola, quería correr y no sabía bien para donde salir, quería gritar y a la vez sabía que el resto no iba a escucharme.
    y ahí, empecé el psicoanálisis, cómo me ayudo no puedo explicarte, se me abrieron tantas puertas, se me cayeron tantas vendas .... puedo decirte que dolió muchísimo, pero a la vez, fue muy satisfactorio chocar de lleno con la realidad, mirarla, odiarla y después de un tiempo, empezar a aceptarla.
    me alegra muchísimo, que en tu caso haya sido el arte, lo que te hace más llevadero todo, amo el arte yo también.
    entonces y escribiéndote, me doy cuenta que tenemos mucho en común :)
    qué linda es la blogosfera, que nos hace encontrarnos.
    un beso grandote, estamos en contacto!!!!!!!!

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  3. Nunca se aprende..! Sólo vivimos practicando.. beso !

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  4. Yo leo tu blog de hace bastante, nos leiamos cuando tenia mi blog anterior. Por suerte nos volvimos a encontrar, te sigo:)

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  5. Hola Agus! no sabes cuanto te comprendo :P ultimamente estoy sintiendo todo lo que describis en tu texto: bipolar, incomprendida, rara, loca... no me entiendo ni a mi xD pero hay que reconocer que una nunca deja de sorprenderse asi misma, y que siempre se aprende algo nuevo..Te dejo un besito!

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