10.6.12

Tómame como soy

Mi duda existencial es ¿cómo hacer para no resaltar en un mundo en el que todos son iguales?.
No voy a decir que soy una chica súper original ni nada por el estilo, pero no quiero ser como el resto de las personas. Me tiene cansada ésta sociedad adolescente donde no aceptan a quienes tienen alguna diferencia. Somos todos iguales, hay que fijarse en la personalidad antes de poder criticar a alguien. Cada uno debería tener su estilo propio, no puede ser que cada vez que querés reconocer a alguien, o describirlo, no puedas hacerlo porque todos son similares.
Siento como si no me pudiera destacar por nada porque ya tengo el ojo de todo el mundo encima. Y eso que no soy una chica conocida, si no creo que moriría. Intento que no me importe el que dirán porque si presto atención a todo lo que dice la gente muero al día siguiente de escuchar la primera crítica, pero sin embargo no puedo dejar de pensar en lo que dicen. Para colmo ir a un colegio donde todos son iguales, donde nadie tiene personalidad y todos siguen a los líderes, las nenas con los nenes y los nenes con las nenas, dónde lo unico que importa es el sexo opuesto y la joda, el físico o en su defecto los estudios, a nadie le importa ser feliz? a nadie le importa pasarla bien? a nadie le importa ser mejor persona? a nadie le importa la sinceridad?
Es como que soy alguien que no quiero ser para encajar en una sociedad que así me lo impone, porque cuando quiero exteriorizar siempre una paloma que vuela por los aires se hecha un garco en mi persona sin pensarlo dos veces. Gracias al cielo, estoy haciendo el curso de comedia, dónde nadie te discrimina ni te juzga, si no que te aceptan y esperan a ver lo mejor de vos, al revés que el mundo, que primero prejuzgan y después esperan como tigres salvajes verte fracasar. Pero creo que ya llegó la hora de hacer las cosas como se me cante, si fracaso, será con sinceridad. Hace un tiempo estoy haciendo las cosas "como pinta" y tengo que confesar que nunca fui tan feliz. Pero después de todo, todo tiene sus consecuencias. La gente se enoja más fácilmente conmigo, me dejé pasar por arriba en un par de ocaciones, me enteré de cosas que hubiese sido óptimo no enterarme. En fin.
Por otra parte, están aquellas personas que todo lo hacen para llamar la atención. De pre-adolescente común a flogger, de flogger a rastafari, de rasta a wachiturro. Sin escalas. Es allí cuando te das cuenta de que de nada vale querer ser algo que no sos, porque no estás mostrándote y tu verdadero yo queda oculto como caracol en invierno. No way.
Finalmente, he decidido que las cosas van a tomar otro giro. El último giro que hice en mi vida me llevó a estar mucho mejor de lo que estaba cuando caminaba por la ruta en linea recta. Creo que las curvas pronunciadas son lo que hace más divertido al viaje, ¿o me equivoco?

5.6.12

Esos cuernos, ¿agarran wi-fi?

Convengamos que tengo 10 minutos para escribir una entrada la cual aún no tengo en claro el tema a tratar, porque me quiero ir a dormir por primera vez a las 11. Quiero empezar la entrada preguntándome que es el amor, ya que el reputísimo tema ¿que carajo es el amor? de las pastillas del abuelo no te da una poronga de información acerca de QUÉ es concretamente. Siempre fui la del grupo que opina que tener novio es una barbaridad, que con nuestra edad lo que hay que hacer es disfrutar todo; salir a bailar, emborracharse, joder, probar todas cosas nuevas, tener mil amigos, conocer la cantidad de chicos que quieras. Pero claro, estar de novia así bien bien, debe ser hermoso. Tener alguien que te cuide, alguien incondicional, que si lo llamás está ahí para vos porque te ama; alguien que te elige a vos para pasar sus tardes, alguien que sacrifica noches de amigos por vos, alguien que te comparte con vos ESOS besos y esas risas. Una de las dos cosas hay que resignar en ésta vida. Pero... Siempre hay algo que la caga. Tener esas amigas hijas de remil puta que disfrutan lo mejor de los dos mundos, van a bailar el viernes, se ponen en pedo, están con 17 flacos diferentes, bailan toda una noche cual gato de Cocodrilo arriba de una tarima, pero llega el sábado y están toda la tarde con sus respectivos novios, que las llevan a pasear y les dan todos los gustos, y después duermen haciendo cucharita una noche fría de otoño.
Ese es el momento en que vos pensas: LA RECALCADA CONCHA DE LA LORA, YO ESTOY ACÁ RE RESCATADA, NO TENGO NOVIO PARA PODER COMERME A TODOS Y PONERME EN PEDO LAS VECES QUE QUIERA, PERO NO ME COMO A NADIE PARA NO SER UNA PUTITA Y NO ME PONGO EN PEDO PARA SER UNA DAMA; Y VOS, NEGRA DE MIERDA, HACÉS TODO ESO JUNTO, Y TE CHUPA UN HUEVO QUE A TU NOVIO LE CUESTE CAMINAR PORQUE TIENE DOS CUERNOS DE 5KG CADA UNO.
Y ahí empezás a pensar ¿dónde carajo se fue la sociedad? ¿me habrán congelado en el siglo XIX y me desperté ahora? ¿o será que estoy rodeada de zorritas?

4.6.12

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos

Cambié las reacciones, y por ende -pero sin mi conocimiento- perdí todos los me gusta que tenía cuando el me gusta era una reacción. Una boluda atómica.
Hoy tengo las ganas o simples deseos de pasar a comentarles en forma muy breve y resumida que he tenido un día de nada. Un día común, básico, rutinario. Soy una persona alegre y me río mucho, aunque, también soy ciclotímica y cambio mis humores repentinamente, especialmente si me hacen poner histérica que es cuando más me enojo y ya me transformo en un ser indeseable y desquiciado. Y eso ha ocurrido, pero nada muy relevante.
Volviendo al tema, dónde se irán todos aquellos días que nada valen en nuestras vidas? Porque con una mente desarrollada como la de adultos jóvenes nada se podría perder, pero sin embargo, ¿dónde van los recuerdos que no conducen a ningún lado? ¿dónde quedan esas 24x7 diarias? Es decir, son 24 horas por 365 días y de éstos solo quedan unos cuantos recuerdos... ¿Y el resto? ¿Caen a un abismo y allí mueren?

3.6.12

Las nubes grises

Blogger tiene demasiados caracteres, y twitter, muy pocos. Nada te conforma ni te hace feliz, hasta que encontrás lo tuyo. Doy fe de que ésto es así. Supongo que es la adolescencia lo que hace tener cambios de humor repentinos y locuras constantes. De vez en cuanto siento que la madurez que he logrado adquirir gracias a mi familia y el triste entorno donde me manejo me da la posibilidad de pensar así, como lo hago. Pero cuando se tiene una mala racha, no hay Dios, ni etapa, ni echos que ayuden a entender el porqué. Personalmente la mía fue en marzo-abril, donde me sentía sola, desencontrada conmigo misma. Donde mis YO no podían encontrarse, donde nada me satisfacía ni hacía feliz y mi "trágica" vida de adolescente eran continuas lágrimas, donde mis estados de Facebook se resumen a Las nubes grises también forman parte del paisaje. Gracias, Arjona, por poner ésta maravillosa frase en la canción que tanto me gustaba escuchar en éste tiempo. Cada vez que una lagrima se escapaba de alguno de mis ojos, me recordaba esa frase, la cantaba, la escribía; me martirizaba para saber que no todo puede ser bueno, que la perfección no existe y que debía incluir los malos ratos en las experiencias vividas. Cuando tu mamá te dice que lo mejor es ir al psicólogo, empezá a preocuparte. Algo te pasa.
Desde chica me convencí que habría tres cosas en mi vida en las que no invertiría mi dinero. La primera, psicoanálisis. No porque no me guste, de hecho me encantaría estudiar psicología en un futuro, pero por mis razones -que contaré en otra entrada- no quería. La segunda, cigarrillos. Aunque con mis 15 años probé y fumé bastantes cigarrillos, me prometí y prometí a una de las personas más importantes de mi vida que jamás sería un vicio. Sigo convencida, aunque sé que puede cambiar.
Buscar, esforzarte, intentar hacer un cambio y no lograrlo. Frustrarte, llorar aún más, pensar que no hay chances, cosa de todos los días. Ver todo en modo gris, constantemente. Esforzarte locamente y lograr mínimos momentos de felicidad -que no sean actuados, porque claramente tenía que ocultar lo infeliz que era-. Salir con amigos, no disfrutar, disimular pasarla bien para no parecer una ortiva, era lo cotidiano. Bajar los brazos se convierte en lo ideal, lo más fácil, lo menos complejo. Pero no, saber que la adolescencia es sólo una vez en la vida y no puede seguir así, fue más fuerte. Busqué en lo que me encanta hacer, qué podía hacer.
Encontré la fotografía. Sacamos con mamá las entradas para Arjona. Teatro me quedó pendiente, pero cayó del cielo un corto seminario de Clown y Comedia. Y empecé a notar los cambios. Reemplazar lágrimas por risas, tristezas por alegrías, enojos por locuras. Hice un cambio radical en mi vida. Dejé de pensar las cosas como deben ser, o como las presenta el concepto de vida, y empezar a hacer las cosas con un porqué que te llene el alma a vos mismo. Encontrar en el deber el placer fue y sigue siendo mi mayor reto. El segundo pero no menos importante, fue y es complementar el deber con el placer. Y el tercero que acabo de empezar a localizar, es que más de la mitad de tu vida se base en el placer y la menor cantidad en el deber. Mis días son los sábados. Acostumbro a salir los viernes y volver a las 7 u 8 de la mañana, pero nada se compara con levantarme a las 10, desayunar, ir a fotografía, tomarme dos colectivos sola teniendo 1:15 de viaje e ir a comedia, llegar destruída a mi casa pero con una sonrisa de oreja a oreja y acostarme temprano un sábado porque el cuerpo ya no te responde. Empezar a pensar que las cosas se hacen porque te pinta, no pensarlas, no planearlas tanto te puede llenar mucho más de lo que imaginas. Intentar ser mejor, cambiar para bien, ser feliz haciendo felices a los demás.
Y es ahí, cuando te vas a dormir porque te pinta y no por obligación, en aquel momento que apoyás la cabeza en la almohada y sonreís, que te das cuenta que pudiste superar aquel obstáculo. Pero después pensas... La tormenta, ¿se habrá terminado, o aprendí a bailar debajo de la lluvia?